Los animales vivíparos son aquellos que se desarrollan dentro del vientre de la madre, se alimentan de ella y que al completar este proceso, nacen.

La reproducción de estos animales es de carácter sexual, donde existe un macho que deposita esperma dentro del aparato reproductor de la hembra, para realizar la fecundación y la creación de un embrión.

Existen dos clases de animales vivíparos: los que tienen placenta y los que no tienen. La placenta es un órgano que se forma dentro del útero materno durante la gestación, a través del cual el embrión recibe los nutrientes necesarios para formar sus órganos y estructuras para que, al momento de nacer, se encuentre completamente desarrollado.

Los animales vivíparos con placenta son la mayoría de los mamíferos; a excepción de los monotremas, es decir, los ornitorrincos y los equidnas.

Una oveja pariendo su cría.
Una oveja pariendo su cría.

 

Los animales vivíparos sin placenta son los marsupiales (canguros, por ejemplo). En este caso el feto nace en un estado muy prematuro y debe continuar su desarrollo en una bolsa exterior llamada marsupio.

Un canguro y su cría.
Un canguro y su cría.

 

El período por el cual el embrión permanece dentro de la madre antes de que nazca se denomina gestación. La gestación puede durar unas pocas semanas a varios meses, según la especie; suele ser mayor en los mamíferos de gran tamaño y en los que tienen una vida más larga.

De la misma forma, varía notablemente el número de crías que cada vivíparo tiene en el parto. Así por ejemplo, los caballos tienen 1 sola cría y los conejos llegan a tener hasta 12 crías por parto.

 

 

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