La orina normal está compuesta por un 95% de agua, un 2,5% de urea, un 1,5% de sales disueltas (fosfatos, carbonatos y cloruros), un 0,95% de pigmentos (urocromo, urobilinógeno y coproporfirina) y un 0,05% de ácido úrico. 

Una muestra de orina humana.
Una muestra de orina humana.

¿Qué es la orina?

La orina es un líquido acuoso de color ámbar, transparente o ligeramente turbio, de olor característico, secretado por los riñones y eliminado al exterior por el aparato urinario.

La orina se produce por un proceso de filtración, reabsorción y secreción. La filtración se lleva a cabo en las nefronas que hay en los riñones, en donde se extraen los desechos de la sangre, así como el exceso de agua, azúcares y una variedad de otros compuestos. Este líquido filtrado pasa por el tubo contorneado proximal (lugar donde se reabsorben cerca del 65% de las sustancias filtradas, que pasan nuevamente al torrente sanguíneo), luego pasa por el asa de Henle y posteriormente por el tubo contorneado distal (donde ya se han reabsorvido todas las sustancias vitales para el organismo y solo conserva los desechos y el exceso de agua). Este líquido filtrado compuesto por los desechos orgánicos y el exceso de agua forman la llamada orina.

Después de la producción de orina por los riñones, ésta recorre los uréteres hasta la vejiga urinaria donde se almacena y después es expulsada al exterior del cuerpo a través de la uretra, mediante la micción. La vejiga puede almacenar hasta 177cc (o dos tazas) de orina cómodamente por 2 a 5 horas. Normalmente, el organismo elimina entre 1 y 1,5 litros de orina al día aproximadamente.

La orina puede servir para determinar la presencia de algunas enfermedades. Por ejemplo, la existencia de bacterias en la orina es un indicador de infección urinaria o la presencia de glucosa puede indicar diabetes en la persona. Para ayudar al diagnóstico de varias enfermedades se realiza el análisis de orina o urocultivo.

Presencia de bacterias en un urocultivo.
Presencia de bacterias en un urocultivo.

 

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