La brújula apunta al norte porque la Tierra tiene este magnetismo, de la misma manera que puede ocurrir en otros los polos opuestos de dos imanes.

Las brújulas y el magnetismo de la Tierra

Invención de la brújula

Usualmente se menciona que la brújula se descubrió en China en el siglo XI. De todos modos, hallazgos recientes señalan que en Mesoamérica, específicamente en la civilización Olmeca, existían aparatos con un funcionamiento muy similar a las brújulas chinas, 1.000 a.C.

Brújula

¿De qué se compone una brújula?

En realidad es un artefacto muy sencillo, el cual en su interior tiene un imán ligero, el cual se va a ir balanceando sin generar fricción al girar. El imán se conoce como aguja y sus movimientos se realizan sobre un gráfico compuestos por los puntos cardinales. En el extremo de la aguja se suele indicar que apunta hacia el norte con una N.

El magnetismo y la razón por la que apuntan hacia el norte

La brújula es un aparato que se ha construido para que el ser humano pueda orientarse. Para ello saca provecho de la caja hermética, una esfera de cristal, su aguja imantada, y el gráfico donde se encuentran los cuatro puntos cardinales, que la componen.

Como todo imán, tiene dos polos, uno positivo y otro negativo, que provoca atracción o repulsión; los polos opuestos se atraen y los polos iguales se repelen. Lo mismo sucede con la aguja imantada de la brújula y el magnetismo de la Tierra.

Imaginemos que dentro de la Tierra existe un imán gigante que va desde el polo norte al polo sur, si la aguja de la brújula apunta hacia el norte, es porque el imán gigante de la Tierra (magnetismo) tiene su extremo sur (contrario al del imán de la brújula) en el polo norte, girando siempre en dirección norte.

 

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