La vacuna Sabin previene la poliomielitis (parálisis infantil).

Fue creada en el año 1957 por el virólogo polaco Albert Sabin y su utilización fue autorizada en 1962. Esta vacuna se comenzó administrando a los niños de forma particular: tres gotas colocadas en un terrón de azúcar, en tres dosis.

Albert Sabin
Albert Sabin

Anteriormente existía una vacuna antipoliomielítica, creada por el epidemiólogo estadounidense Jonas Salk, realizada a base de virus inactivos o muertos de los tres serotipos de poliomielitis (I, II y III) y aplicada por vía intramuscular. Sabin desarrolló una vacuna oral con virus atenuados o debilitados (no muertos) que resultó ser más eficaz que la de Salk.

Aplicación de la vacuna

La vacuna Sabin es oral, por lo tanto, se aplican dos gotas en la lengua en cuatro dosis: la primer dosis a los 2 meses, la segunda a los 4 meses, la tercera a los 6 meses, y la cuarta a los 18 meses. Además, se aplica una dosis de refuerzo entre los 4 y 6 años.

Administración de la vacuna Sabin.
Aplicación de la vacuna Sabin.

En caso de que el niño o niña llegue a vomitar dentro de la media hora posterior a la vacunación, debe recibir una nueva dosis de vacuna. Por ello, se aconseja un ayuno de media hora antes y después de la vacunación.

La vacuna debe administrarse a todos los niños, con excepción de aquellos que presenten inmunodeficiencias congénitas (problemas de defensas), que estén en tratamiento con medicamentos que alteren el sistema inmune (como los corticosteroides), que tengan cualquier tipo de proceso tumoral maligno, que estén en tratamiento con quimioterapia o radioterapia, o aquellos con manifestaciones clínicas de SIDA.

Efectos adversos

La vacuna Sabin raramente produce efectos adversos.

Excepcionalmente puede llegar a producir fiebre, dolor de cabeza, vómitos y diarrea, que se resuelven espontáneamente.

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