Según la Federación Internacional de Natación, una piscina olímpica debe medir 50 metros de largo, 21 metros de ancho (mínimo) y 2 metros de profundidad (mínimo).

Estas medidas crean una superficie de 1.249,9 m² y un volumen de 2.500 m³ o 2.500.000 litros de agua, que deberá estar a una temperatura comprendida entre los 25 °C y los 28 °C.

Una hermosa piscina olímpica.
Imagen de una piscina olímpica.

Una piscina olímpica es un tipo de piscina donde se practica natación durante los Juegos Olímpicos o campeonatos mundiales. Cuenta con 8 carriles (de 2,5 metros de ancho cada uno) utilizados para nadar, más 2 carriles adicionales (también de 2,5 metros de ancho cada uno) que se encuentran ubicados al lado de los carriles 1 y 8 y que tienen la finalidad de reducir el oleaje producido por el choque de la ola del nadador contra la pared.

Los carriles están separados por una cuerda con boyas (llamada corchera flotante) colocada en la parte superior del agua y por una línea pintada en el fondo de la pileta. Estas corcheras, además de separar los carriles, sirven también para absorber el oleaje producido por el propio nado de los demás nadadores. Los 5 primeros metros y los 5 últimos metros son de un color distinto al resto de la corchera, para indicar a los nadadores la cercanía a la pared de llegada o de volteo.

Atletas nadando en sus correspondientes carriles.
Atletas nadando en sus correspondientes carriles.

Cada carril cuenta con una plataforma de salida, ubicada entre los 0,5 y 0,75 metros sobre la superficie del agua. La plataforma tiene un área de 0,5 metros por 0,5 metros y está cubierta con material antideslizante. Todas las plataformas tienen una inclinación máxima de 10°.

Las piscinas olímpicas poseen también banderines para las pruebas de espalda, situados a 5 metros de la salida y a 5 metros de la pared de volteo. Estos banderines se encuentran como mínimo a una altura de 1,8 metros y como máximo a 2,5 metros sobre la superficie del agua. Sirven como referencia a los nadadores para calcular la distancia a la pared, ya sea para no chocarla como para realizar un correcto volteo.

Además cuentan con una cuerda de salida falsa, colocada a 15 metros de la salida y a 1,2 metros de altura (como mínimo) sobre la superficie del agua. Cuando se produce una salida falsa de alguno de los nadadores, suena una señal y la cuerda cae al agua. Esto indica a todos los nadadores que deben volver a sus plataformas de salida y esperar a oír nuevamente el silbato de comienzo de la prueba.

 

 

 

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