Los huesos planos son el tipo de hueso donde predomina la longitud y el ancho sobre su espesor.

Estos huesos están compuestos, en el centro, por un tejido esponjoso denominado diploe, y por fuera, por un tejido compacto denominado aploe. Esta clase de estructuras óseas forman cavidades que brindan protección a estructuras nobles como en el cráneo, el tórax y la pelvis. Además, sirven de inserción de grandes masas musculares.

Son huesos fuertes pero elásticos, lo que deja espacio para movimientos como la respiración. En este tipo de huesos es donde se forman la mayor cantidad de células sanguíneas.

A continuación se muestran diferentes ejemplos de huesos planos que se encuentran tanto en el cráneo como en el tórax y la pelvis, los cuales están destinados a proteger órganos frágiles.

Hueso frontal, uno de los huesos planos que conforman el cráneo.
Hueso frontal, uno de los huesos planos que conforman el cráneo.
Escápula u omóplato, uno de los huesos planos que forman el tórax.
Escápula u omóplato, uno de los huesos planos que forman el tórax.
Sacro, uno de los huesos planos que constituyen la pelvis.
Sacro, uno de los huesos planos que constituyen la pelvis.

 

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