Un día tiene 86.400 segundos. ¿Quieres saber porqué? Es porque un minuto tiene 60 segundos, la hora tiene 60 minutos y el día tiene 24 horas, la ecuación es: 60 x 60 x 24 = 86.400.
La gran pregunta es, quizás, ¿por qué un segundo dura un segundo?

El día (para abreviar, es lo que tarda nuestro planeta en dar la vuelta sobre sí mismo) no fue siempre “separado” en 24 horas sino que en las primeras épocas, en las cuales el tiempo comenzó a contabilizarse, los egipcios utilizaban un día de 12 horas.

Luego los astrónomos de Hiparco (año 150 antes de Cristo) y Ptolomeo (año 150 después de Cristo) comenzaron a subdividir el día en un sistema sexagesimal para separar las horas, que a su vez sería 1 parte de 24 (y por eso el día comenzaba a tener 24 horas). Este sistema permitía utilizar fracciones simples cómo 1/4, 1/6, 1/12 o 1/2. Por aquel entonces se sabía que el segundo era la 1/60 parte de un minuto aunque no existía una manera sencilla de poder determinarlo con presición.

La primera vez que el segundo pudo medirse con presición

Debieron pasar casi 1500 años para que el sistema de 24 horas, 60 minutos y 60 segundos pueda tener la capacidad de medir el tiempo en segundos de una manera precisa. El primer intento lo hizo Marin Mersenne en 1644 con un sistema de péndulo que tenía una longitud de 0,994 metros y su período de gravedad era de exactamente 2 segundos, por lo que un movimiento hacia adelante marcaba un segundo y otro era marcado cuando el péndulo iba hacia atrás.

Marin Mersenne.
Marin Mersenne.

Años más tarde, en 1670, un relojero de Londres llamado William Clemente añadió un segundo péndulo al sistema original de reloj de péndulo creado por Christiaan Huygens. Clemente tardó más de 10 años en perfeccionar el sistema que finalmente pudo mostrar los segundos en la parte inferior con una sorpresiva exactitud. Este mecanismo requería poca energía comparada con los péndulos originales, además de causar menos fricción y por ende menos desgaste. El sistema de Clemente es considerado la primera manera fiable de medir los segundos y en poco tiempo su invento fue copiado por la mayoría de los relojeros británicos, para luego extenderse a toda Europa.

El segundo más preciso no tiene muchos años

El título parece una paradoja pero no lo es, ya que a partir del Siglo XX la tecnología fue avanzando lo suficiente como para ser más preciso a la hora de determinar una unidad de tiempo tan importante como lo es el segundo.

Durante la década de 1940, la definición del segundo fue que era la medida temporal que duraba 1/86400 parte de un día solar medio.

En 1956, se determinó que el segundo era: la fracción 1/31,556,925.9747 del año tropical para 1900, el 1 de enero a las 12 horas.

Con el advenimiento de la era nuclear, varios ingenieros y físicos de Estados Unidos e Inglaterra intentaron crear la manera de medir el segundo más posible y lo lograron. Determinaron que un segundo era igual a la duración de 9192631770 períodos de la radiación correspondiente a la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del átomo de cesio-133 y como este átomo es tan estable se lo definió como un estándar para medir el tiempo y con ello se creó el reloj atómico, el cual tiene una tasa de error de 1 segundo en 30 millones de años.

El primer reloj atómico del mundo.
El primer reloj atómico del mundo.

Esto es algo que se agradece de sobremanera en estas épocas en las que con satélites, Internet, computadoras y Smartphones necesitamos una sincronía perfecta.

 

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